Para escapar de este mundo
hay muchas puertas.
Algunas de fantasía, de memorias o de sueños;
hay puertas cerradas y puertas dormidas,
que se abren con música
con los colores de bosque
con el olor a yerba.
Hay puertas de agua y de montañas celestes,
y de instantes mágicos
donde no hay nada
que comprender.
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