lunes, 29 de septiembre de 2014
Celestia
Una barca recorre la ciudad de las mil islas, y la última parada se llama Celestia, allí hay una puerta que te traslada al olvido, a una acuarela de mar y de niebla, donde reina el silencio, donde los niños no juegan, donde el tiempo se ha parado.
Y ella encuentra la nada y la sinrazón de todo, ahuyentando las arañas y las pesadillas, y tratando de volver a sí misma cuando estaba poseída por el amor.
Dime por qué esta noche has abandonado la esperanza de las viejas que enfilan collares y nunca llegan a encontrar la piedra de la mentira.
Dime por qué a pesar de todo, esperas el amor.
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Luna de verano
Anochece poco a poco en algún lugar de la costa mediterránea.
El trocito de mar azul sigue ahí pero ya no es brillante, se ha vuelto más opaco.
En el jardín los magnolios se llenan de pájaros que cantan.
El trocito de mar azul sigue ahí pero ya no es brillante, se ha vuelto más opaco.
En el jardín los magnolios se llenan de pájaros que cantan.
La piscina sigue llenándose. El verano está llegando.
*
domingo, 7 de septiembre de 2014
Homenaje a mi propia alma
Mi alma es un paisaje con murallas.
Mi alma es un jardín ensangrentado.
Mi alma es una torre en una playa.
Mi alma es un rebaño de suplicios.
Mi alma es un rebaño de suplicios.
Mi alma es una barca que regresa.
Mi alma es un collar de vidrio y llanto.
Mi alma es un collar de vidrio y llanto.
Mi alma es este oro en que florezco.
Mi alma es el paisaje que me mira.
Mi alma es el paisaje que me mira.
Mi alma es un rumor de acacias rosas.
Mi alma es un molino transparente.
Mi alma es un molino transparente.
Mi alma es un almendro de oro blanco.
Mi alma es una fuente enamorada.
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Juan Eduardo Cirlot; acuarela de la autora.
lunes, 1 de septiembre de 2014
De vicios y virtudes
Aquel antípoda del Cielo redondo, siempre rodando, jaula de fieras,
palacio en el aire, albergue de la iniquidad, casa de toda malicia,
llegó ya el mundo a tal extremo de inmundo, y sus mundanos a tal remate
de desvergonzada locura, que se atrevieron con públicos edictos a
prohibir toda virtud, y esto so graves penas, que ninguno dijese
verdades, a menos de ser tenido por loco; que ninguno fuese recatado, so
pena de ser tenido por simple, y así de todas las demás virtudes.
Al contrario, dieron a los vicios campo franco y pasaporte general para toda la vida.
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