
Hijas del sepulcro azul, días de fiesta,
formas sonoras del ángelus de mis ojos y de mi cabeza cuando me despierto, usos y costumbres de las provincias llameantes,
vosotras me traéis el sol de las blancas carpinterías, de las sierras mecánicas y del vino.
Es mi pálido ángel, mis manos seguras. ¡Gaviotas de un paraíso perdido!


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada