Me retiraré en la soledad, pero no quedaré encerrado en ella. ¿Está acaso Dios
sólo conmigo? ¿No está viviente en la naturaleza entera? ¿No se expande su
belleza en las flores, en los niños y en las mujeres? ¿No se siente en medio de
las debilidades y de las agitaciones de los hombres la fuerza que los domina y
que los conduce? No huiré, pues, de los hombres porque sus vanidades me
enojen; sería egoísta y me engañaría si dijera que amo a Dios.

