
A distancia incalculable está una estrella sola en el cenit.
En este mundo el hombre es el Abraxas, que da a luz o devora su mundo.
Esta estrella es el dios y el fin de los hombres.
El rezo acrecienta la luz de la estrella, lanza un puente sobre la muerte, prepara la vida del mundo pequeño, y aminora el deseo falto de esperanza del gran mundo.
Cuando el gran mundo se torna frío, la estrella ilumina.
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