miércoles, 24 de abril de 2013

falsos ídolos



Y llegaron a la ciudad de Mesrin, donde se había congregado multitud de gentes, y que era una población muy grande y rodeada de altos muros.
Y cuando Jesús franqueó la puerta súbitamente todas las estatuas se pusieron a vociferar con estrépito y a coro. Y todas las demás estatuas inanimadas de los falsos dioses gritaban a porfia y los ídolos de los templos lanzaban alaridos, como si la ciudad entera se quebrantase en sus cimientos y como si, en medio de terrores y de espantos, la vida se hiciese imposible para los hombres.
Y en el mismo momento, en tanto que las águilas daban grandes chillidos, el león rugía, el caballo relinchaba y el rey del cobre clamaba a gran voz.