Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una persona y casarse con ella. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio.
A
Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige.
No eliges la lluvia
que te va a calar hasta los huesos al salir de un concierto.


