jueves, 20 de agosto de 2015
domingo, 9 de agosto de 2015
cuento de abril
La divina puerta dorada
del jardín azul del ensueño
os abre mi vara encantada
por deciros un cuento abrileño.
Cuento de abril, en donde canta
el ruiseñor primaveral
y un aire de galán se levanta
meciendo las rosas del rosal.
Fragancia galante y antigua
de los jardines provenzales,
florida cuna que atestigua
la alta estirpe de los madrigales.
Cuento de amable devaneo,
que tiene el perfume de flor.
Cuento que es como un torneo
de una princesa y un trovador.
Cuento de gaya poesía
más elegante que un minué.
Rosa de la galantería
que os brindo en lírico buqué.
Tiene el jardín la gracia pensativa de los cipreses, con la fragancia de las rosas que en su tornátil pompa anidan un recuerdo de que han sido mujeres. Divinas encantadas sombras que al desvanecerse solo dejaron la sangrienta impresión de una boca, o de una cabellera en llamas, o de unos senos de fragancia llenos...
¡Y los cipreses se contemplan inmóviles en el misterio de las fuentes, con esa tristeza antigua de los jardines propicios al amor!
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