
Yo estoy íntimamente convencido de que el Diablo tienta siempre a los mejores. Aquella noche el cornudo monarca del abismo encendió mi sangre con su aliento de llamas y despertó mi carne flaca, fustigándola con su rabo negro.
No puedo decir lo que entonces pasó en mí. Creo que primero fue un impulso ardiente, y después una sacudida fría y cruel.
No puedo decir lo que entonces pasó en mí. Creo que primero fue un impulso ardiente, y después una sacudida fría y cruel.
En el jardín y en el Palacio todo era silencio.


1 comentarios:
concuerdo contigo, hay pocos buenos y esos pocos los quiere consigo.
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