domingo 9 de octubre de 2011

Ardiente y frío




Yo estoy íntimamente convencido de que el Diablo tienta siempre a los mejores. Aquella noche el cornudo monarca del abismo encendió mi sangre con su aliento de llamas y despertó mi carne flaca, fustigándola con su rabo negro.

No puedo decir lo que entonces pasó en mí. Creo que primero fue un impulso ardiente, y después una sacudida fría y cruel.


En el jardín y en el Palacio todo era silencio.


1 comentarios:

David C. dijo...

concuerdo contigo, hay pocos buenos y esos pocos los quiere consigo.