El fuego rogó al agua que fuesen juntos al sol y que por el camino podrían tener amistad hablando de unas cosas y otras. El agua respondió que dos contrarios no iban fácilmente por el mismo camino, y más cuando el sol es su enemigo y es amigo del fuego; pero si el fuego quería ir con ella a la luna, de buen grado iría con él, bajo la condición que fuesen de noche y no de día.
jueves, 25 de marzo de 2010
fuego y agua, sol y luna
El fuego rogó al agua que fuesen juntos al sol y que por el camino podrían tener amistad hablando de unas cosas y otras. El agua respondió que dos contrarios no iban fácilmente por el mismo camino, y más cuando el sol es su enemigo y es amigo del fuego; pero si el fuego quería ir con ella a la luna, de buen grado iría con él, bajo la condición que fuesen de noche y no de día.
lunes, 22 de marzo de 2010
sábado, 13 de marzo de 2010
El Hombre de la Luna
El Hombre de la Luna tenía zapatos plateados
y barba de hebras plateadas;
ceñido de oro pálido
de oro tenía la cabeza.
Vestido de seda en el gran globo blanco
abrió una puerta de marfil con una llave de cristal,
y en secreto salió a un patio cubierto de sombras;
por una afiligranada escala de telaraña
bajó deprisa como una centella
y riendo, libre y dichoso,
rápidamente se precipitó a tierra.
Estaba cansado de coronas de perlas y diamantes,
del pálido minarete
vertiginoso y blanco en la altura lunar
en un mundo engarzado de plata;
y se aventuró buscando el rubí y el berilo,
y la esmeralda y el zafiro,
y todas las gemas lustrosas para nuevas diademas
o para adorno de su pálido atuendo.
Estaba solo además, sin nada que hacer
sino mirar abajo el mundo dorado,
o tratar de oír la melodía distante
que pasaba junto a él como un alegre remolino;
y en el plenilunio de la luna de plata
había anhelado tristemente el fuego,
no las límpidas luces de la Selene lánguida
sino una encarnada pira terrestre
con purpúreos resplandores de rosa y carmesí
y una saltarina lengua anaranjada;
y grandes mares azules y los apasionados tintes
del alba joven que baila....
y barba de hebras plateadas;
ceñido de oro pálido
de oro tenía la cabeza.
Vestido de seda en el gran globo blanco
abrió una puerta de marfil con una llave de cristal,
y en secreto salió a un patio cubierto de sombras;
por una afiligranada escala de telaraña
bajó deprisa como una centella
y riendo, libre y dichoso,
rápidamente se precipitó a tierra.
Estaba cansado de coronas de perlas y diamantes,
del pálido minarete
vertiginoso y blanco en la altura lunar
en un mundo engarzado de plata;
y se aventuró buscando el rubí y el berilo,
y la esmeralda y el zafiro,
y todas las gemas lustrosas para nuevas diademas
o para adorno de su pálido atuendo.
Estaba solo además, sin nada que hacer
sino mirar abajo el mundo dorado,
o tratar de oír la melodía distante
que pasaba junto a él como un alegre remolino;
y en el plenilunio de la luna de plata
había anhelado tristemente el fuego,
no las límpidas luces de la Selene lánguida
sino una encarnada pira terrestre
con purpúreos resplandores de rosa y carmesí
y una saltarina lengua anaranjada;
y grandes mares azules y los apasionados tintes
del alba joven que baila....
jueves, 11 de marzo de 2010
la Reina de la Noche

Avanza lentamente la Reina de la Noche en un cielo azul y puro como la
dicha sin nubes y la conciencia sin remordimientos; en las límpidas aguas del tranquilo mar se reflejan sus rayos, suaves miradas que se
fijan en la Tierra; castos y tiernos besos de esa amante compañera. Y
dispersas en ese inmenso Imperio, las hermosas lumbreras que como soñadoras pupilas, contemplan desde allí las lágrimas de tantos que lloran al amparo sombrio y silencioso de la noche
.
Etiquetas:
Gabriela Mistral - Grabado de la autora
viernes, 5 de marzo de 2010
Luna cazadora
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