sábado, 31 de enero de 2015

Espina dorada




En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón
.

 Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.


sábado, 24 de enero de 2015

el mar, el cielo, la tierra








Del mar espero barcos, peces, olas;

del cielo nada más que sol y viento,

la lluvia, el arco iris y el aliento;

de la tierra no verme en ella a solas.



 

martes, 20 de enero de 2015

Epístola sobre el Fuego Filosófico


Entiende:
Sol = Oro = Azufre = Alma = Corazón

Primero, hazte dueño absoluto de tus pasiones, de tus vicios, de tu virtud. Debes ser el dominador de tu cuerpo y tus pensamientos. Entonces enciende, o mejor dicho, despierta, en tu corazón, mediante la imaginación, el centro del fuego. Busca sentir primero una especie de calidez leve, y después más fuerte.
Fija tal sensación en tu corazón.
Primero te parecerá difícil. La sensación huirá, pero busca mantenerla en el corazón. Evócala, agrándala, disminúyela a placer; sométela a tu poder. Fíjala y evócala a voluntad. 
Prueba y prueba. Aduéñate de esta fuerza y conocerás el Fuego Sagrado o Filosófico. 




martes, 13 de enero de 2015

El espíritu del Fuego


Los Espíritus Elementales son cuatro: 

Tierra, Aire, Agua y Fuego.

A estas entidades se les solicita ayuda en forma permanente y conviene con ellas entablar amistad, pues son muy sensibles y sutilmente vengativas con quienes causan daño a la naturaleza.

Invoco a los Elementales del Fuego.
Invoco a Djin, caudillo de las Salamandras.
Invoco a los poderes del cambio y de la luz.
Invoco al fuego que consume las mezquindades,
vicios y bajas pasiones.
Invoco a estas fuerzas para que me concedan
fortaleza para cambiar,
y me liberen
de todos aquellos conjuros,
maleficios y negatividades
ejercidas sobre mi persona. 


¡Espíritus Elementales, Gracias por venir!

jueves, 8 de enero de 2015

la enamorada


esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.
hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!


jueves, 1 de enero de 2015

Aquí yace Aelia Laelia



 Aelia Laelia Crispis
 / ni hombre, ni mujer, ni andrógina,/ ni virgen, ni joven, ni vieja,/ ni casta, ni puta, ni púdica,/ 
 sino todo esto a la vez.

Perdió su vida,/ no por hambre, no por espada, no por veneno,/ 

 sino por todo esto a la vez./ 

Ni en el cielo, ni en el agua, ni en la tierra,/ 
 sino en todas partes yace./

Lucius Agatho Priscius,/ ni marido, ni amante, ni amigo,/ ni triste, ni alegre, ni lloroso,/ 

esto no es un túmulo, no es una pirámide, no es un sepulcro,/ sino todo esto a la vez./ 
Sabe y no sabe lo que posee.

He aquí una tumba/ que no contiene cadáver alguno,/ 

he aquí un cadáver que no contiene tumba alguna,/ sino que el cadáver es lo que el sepulcro sea.


*