El firmamento que vemos es corpóreo, visible y material. Éste, empero, no es el firmamento mismo, sino su cuerpo. Nadie ha visto nunca al firmamento, sino sólo su cuerpo, así como el alma del hombre no es visible. El universo entero está así dividido en dos partes, en cuerpo y firmamento. Y cada una consta de dos partes. Una es el cielo entre las estrellas, otra es el globo de la tierra. De aquí que el firmamento se componga de dos esencias: una es peculiar al firmamento del cielo, y la otra es peculiar al elemento de éste globo y esfera.
Al igual que los elementos celestes, también el hombre tiene una constelación y un firmamento. Igual que el firmamento con todas sus constelaciones forma un todo en sí mismo, así también el hombre es en sí un firmamento poderoso y libre.
Los pensamientos son libres y nada los domina. En ellos reposa la libertad del hombre y ellos aventajan la luz de la Naturaleza. Porque de los pensamientos nace una fuerza creadora que no es elemental ni sideral. Los pensamientos crean un nuevo cielo, una nueva fuente de energía de la que fluyen nuevas artes... Si uno se propone crear algo, crea por así decirlo, un nuevo cielo y del mismo afluye a él la obra que quiere crear...
Al igual que los elementos celestes, también el hombre tiene una constelación y un firmamento. Igual que el firmamento con todas sus constelaciones forma un todo en sí mismo, así también el hombre es en sí un firmamento poderoso y libre.
Los pensamientos son libres y nada los domina. En ellos reposa la libertad del hombre y ellos aventajan la luz de la Naturaleza. Porque de los pensamientos nace una fuerza creadora que no es elemental ni sideral. Los pensamientos crean un nuevo cielo, una nueva fuente de energía de la que fluyen nuevas artes... Si uno se propone crear algo, crea por así decirlo, un nuevo cielo y del mismo afluye a él la obra que quiere crear...
Porque tan poderoso es el hombre, que es más que cielo y tierra.
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