El alma es un cristal, la Divinidad es su brillo:
el cuerpo en el que vives, es el cofre de las dos.
El mundo me es muy estrecho, el cielo muy pequeño:
¿dónde habrá un espacio aún para mi alma?
¿dónde habrá un espacio aún para mi alma?
FUERA, fuera, serafines, no podéis vosotros apagar mi sed;
fuera, fuera, santos, y lo que en vosotros resplandece;
de vosotros nada quiero: sólo me arrojo
al mar increado de la mera deidad.
fuera, fuera, santos, y lo que en vosotros resplandece;
de vosotros nada quiero: sólo me arrojo
al mar increado de la mera deidad.
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