Tiene sesenta ninfas, un carcaj, un arco, ciervas domesticadas, una jauría y un carro de plata.
Es cazadora y guerrera.
Así es la luna pagana.
Las religiones han despojado a la luna de su verdadera poesía, y las ciencias no tienen ninguna intención de devolvérsela. El astrónomo la ha convertido en cifras, el astrólogo la hizo quimera. Los poetas crearon una luna metafórica y los sabios, una luna algebraica.
Ella es lo inaccesible casi tocado, lo invisible visto, parece al alcance de la mano, parece que nos está mirando, nos tiene presos; y además, se mueve.
Esas palideces quizás sean mares, esas negruras, quizás sean continentes. ¿Cuales son los mastodones, las hidras, los dragones, los behemots, los leviatanes de esa geografía horrible, sus floras y sus faunas inauditas?
¿Es cierto que existe?








































