sábado, 16 de marzo de 2013

Las Puertas Caspias


Allí encontré además muchas tribus que comían carne humana y que bebían sangre de animales y fieras como si fuera agua. No enterraban a sus muertos, sino que los devoraban. Ante el espectáculo de tan perversísimas gentes, temeroso de que con este tipo de alimentación contaminaran la tierra con sus perversos y corrompidos hábitos, solicité la ayuda de la providencia de lo alto y me fortalecí ante ellos.

Y emprendí la persecución tras ellos, hasta que se encontraron entre las dos enormes montañas a las que se les da el nombre de "Los Pechos del Norte", donde no hay entrada ni salida. Y maquiné un plan por todos los medios para que no tuvieran aquellas gentes otra salida para escapar de aquel lugar. En aquel momento supliqué a la providencia de lo alto con todo mi corazón, y atendió mi súplica.

Dio órdenes la suprema providencia a los dos montes, y ellos se movieron y avanzaron uno hacia otro hasta distar doce codos. E hice construir unas puertas broncíneas de 32 codos de ancho y de una altura de 60 codos, e hice vestir esas mismas puertas de una sustancia indestructible por la parte de dentro y de fuera para que nada fuera capaz de destruir aquel portón que denominé Las Puertas Caspías. A 22 reyes dejé encerrados allí. Los nombres de sus pueblos son: Magog, Cinocéfalos, Nunos, Fonocératos, Gog […]


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