Aquel antípoda del Cielo redondo, siempre rodando, jaula de fieras,
palacio en el aire, albergue de la iniquidad, casa de toda malicia,
llegó ya el mundo a tal extremo de inmundo, y sus mundanos a tal remate
de desvergonzada locura, que se atrevieron con públicos edictos a
prohibir toda virtud, y esto so graves penas, que ninguno dijese
verdades, a menos de ser tenido por loco; que ninguno fuese recatado, so
pena de ser tenido por simple, y así de todas las demás virtudes.
Al contrario, dieron a los vicios campo franco y pasaporte general para toda la vida.



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