Sócrates y Platón,
los presocráticos
los gnósticos
los cátaros
los neoplatónicos
los templarios
los pitagóricos
los teósofos
los esotéricos.
Raimundo Lulio y Santa Teresa,
Milarepa y Lao-Tse
Mme. Blavastky y René Guenon
Kandinsky y Mondrian
Mozart y Paracelso
el maestro Santo Tomás
Averroes y los sufíes
los magos y los adivinos
Le Corbusier y Battiato
Porfirio y Gurdieff.
Todos hablaban de lo mismo.
Conocían los arcanos,
los cuatro elementos y el éter
los ángeles y los demonios
la Tabla Esmeraldina
la psicología de la alquimia
y el vuelo del alma.
La edad de oro,
el nirvana y el samadhi
el vacío y el no ser
las sílabas sagradas
la divinidad interior
el poder de los números
y el amor que emana de las esferas.
Iniciados, ocultistas, soñadores,
iluminados, encendidos,
artistas, poetas...
todos buscando la trama invisible,
la estructura divina del universo,
EL ÚNICO Y SUPREMO CONSUELO.