Soñé que entraba en el Cielo, y al momento apareció mi abuela, que me llevó volando (literalmente), hacia la mejor confitería de nuestro barrio.
- Ven, me dijo. Ahora voy a cumplir aquello que te prometí, y que nunca hice. Siempre te gustaron mucho los dulces. ¿Te acuerdas de cuando te dije que una vez vendríamos a la confitería y te dejaría que comieras todos los pasteles que quisieras? Pues ahora puedes hacerlo.
Cuando mi boca se llenó de torrijas, de borrachos, de piononos y de tocino de cielo, caí en pleno éxtasis, y entonces me desperté.
Luego me puse a pensar, ¿se comerá algo en el Cielo? ¿y en el infierno? ¿será verdad que en el Cielo no hay almejas?
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2 comentarios:
Seguro que cómo en los sueños no hay mejor ágape, y también el peor, si es una pesadilla, claro. Mira qué si al final en el infierno comen chispas y en el cielo nubes; tendremos que alimentarnos de sueños.
Un sueño muy dulce.
Espera, que estoy preparando el menú celestial, ya verás que rico.
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