Pero mi alma no tiene bastante,
quiere ser una barca iluminada
que visita las islas perdidas,
convertirse en puentes de agua
o en serpientes de vainilla y turrón;
quiere que la oscuridad la acaricie
con chales de algas y terciopelo,
traspasar las puertas y el tiempo
y sonreír a las estatuas obscenas.

















