Y llegó la Luna con todo su cortejo,
seductora, luminosa, enloquecida,
los cráteres de mi luna nietzscheana
despidiendo luz dichosa
como una constelación que estalla.

En el país de los Sueños
está en el reino de la Luna,
madre Celeste,
Diosa del Amor,
Reina de la Noche
coronada de Estrellas.
¡Brillante llama del cielo
de designios insondables!
Suspirando de tristeza, te suplico:
¿cuanto tiempo se afligirá aún mi cuerpo,
lleno de tormento y confusión?
Concédeme ser amada
y tiernamente cuidada,
para que pueda encontrar el camino,
unir mis fuerzas dispersas,
y que todos los que me vean en la calle
glorifiquen al amor.

