martes, 3 de diciembre de 2013

El Canto del Filósofo


¡Creador del firmamento estrellado!  
Tú, que sentado en eterno trono haces girar el cielo en vertiginosas revoluciones y obligas a los astros a obedecer tus leyes! 

Tú que haces que la luna, ya brillante en el plenilunio haga esconderse en la sombra a las estrellas, o ya pálida en su menguante pierda el esplendor; Tú que haces que el lucero de la tarde arrastre las estrellas de la noche fría y luego cambiando las riendas amanezca como lucero de la mañana, amortiguando sus luces con la aparición del Sol;
 
    Echa una mirada sobre las miserias de este mundo, Tú, quienquiera que seas, que has fijado las leyes del Universo. Siendo los hombres una parte no despreciable de tu vasta Creación, nos vemos sacudidos por el agitado mar de la fortuna. 

¡Soberano dueño del mundo!
Sujeta esas olas desencadenadas, 
y con las mismas leyes que gobiernas el cielo infinito, 
da a la tierra estabilidad inquebrantable.


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