Si me preguntas ahora que clase de moderación has de observar en la obra de la contemplación, te responderé lo siguiente: ninguna. En todo lo demás, como el comer, beber y dormir, la moderación es la regla. Evita los extremos de calor y frío; guárdate contra el exceso por más o por menos en la lectura, la oración o el compromiso social.
En todas estas cosas, repito, sigue el sendero del medio.
En todas estas cosas, repito, sigue el sendero del medio.
PERO EN EL AMOR NO GUARDES MEDIDA.


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