El cielo cambia al hombre, cura las enfermedades, lo protege del mal. Cuando se produce algo insólito, es el cielo el que lo hace, y lo advierte por los signos que llamamos presagios. Igual que el médico conoce las virtudes de las plantas y puede extraer su quintaesencia y emplearla como remedio, el mago puede hacer entrar las inmensas praderas celestes en una pequeña piedra. Habrá creado una gema mágica. Y lo mismo puede hacer con una imagen, o una letra. La magia es la medicina superior, que se completa gracias a la impregnación astral.
Nuestros pensamientos son más potentes que los astros y que los elementos, son libres, no tienen ley. Pueden crear un cielo nuevo.
La fuerza de la vida proviene de los astros, y que existe una corriente fluídica que une a las estrellas y a los hombres.


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